top of page

OPCIONES, "PUES".

  • 18 oct 2015
  • 3 Min. de lectura

-Con su permiso… ¿Puedo ser yo mismo?-

Una y otra y tres mil vueltas de la cajita musical.

Y vuelve a sonar el suspiro, la plegaria, la estaca de tu miedo en otro, de otro miedo en otro más.

La perfecta cadena estática.

Miedo ardiendo en silencio a llama baja,

Miedo e ignorancia.

Un estofado de miedo.

Héroes de ningún lado, de ninguna batalla. Inmortales en comunión.


Láminas de terciopelo fino me acarician cuando respiro.

Como hojas de eucalipto – me repito

Como ciervos de algodón –


solo me gustó la imagen...


Estoy encontrando en “la opción” un remanso, un espacio de calma.

¿Quién diría? ¿No?

Pero son opciones lo que necesito. Ramilletes de opciones que no me hagan sentir estacado en vidas y reacciones ajenas.


Al final del día todos estamos aquí buscando la LIBERTAD.


¡Qué ironía! Atrapados en un cuerpo, persiguiendo algún otro cuerpo, viviendo dentro de cajas de tela, cartón, madera, ladrillo y metal… y buscando LIBERTAD.


¡Ja!


Descubrí en otros… en mi reflejo en otros… que se está volviendo folklore buscar nuevos rumbos e invertir en experiencias. Y uno que se creía tan especial…


Pero, hoy más que nunca, sé que voy a eso. Sé que me estoy buscando a mí mismo en las sorpresas. Buscando sorprenderme a mí mismo.


Así que no soy nada de esto. Y de a momentos soy todo. Todo aquí. Todo este lugar. Toda esta gente. Soy los días de lluvia y la humedad del barro. Y el ruido de ese insecto escondido en las matas que nunca sé identificar. Soy el frío en las noches. Soy los perros que ladran, que se ladran, que se dejan de ladrar.

Y también soy un poco las facturas con dulce de leche de Rosario. Soy las ganas de darle un beso a mi mamá hoy, que es el día de la madre en mi ciudad. Y soy la lluvia allí, también, con olor a pavimento mojado. Soy las paredes de mi departamento que ahora habita alguien más, y que seguro estarán disfrazadas de otro color.


¿LIBERTAD?

¿Cómo se puede ser libre cuando se es tantas cosas al mismo tiempo?


Mi nuevo apretón de manos se llama “soltar”.

Porque es mucho y no puedo con todo…


Estoy tratando de decir “pues” después de cada frase, porque eso es lo que dicen en Colombia. Y me divierto mucho con eso.


Me divierto cuando pregunto -¿Bien o no?- en vez de decir –Hola-.

Me divierto cuando digo –Hágale- en vez de decir –Dale-.


Y es que son todas ropas. Cada día es un atuendo distinto que me pongo, me saco, lo lavo, me lo vuelvo a poner y después lo cambio por otro más.

Y hay días en que extraño mi vieja ropa. Pero hay algunas que ya no me entran, y otras que me quedan demasiado flojas….


Sin embargo las lloro.


Necesito llorar.


Necesito acunar cada una de las cosas que voy sintiendo. Tocarlas. Acariciarlas. Como cuando acariciaba a mi perrito que me debe estar extrañando tanto como lo extraño yo, o más.


-Es muy charro, pero yo hablo con mi gato Nino- decía ayer una española muy copada que conocí en un taller sobre “descubrir tus fortalezas”. Ella hablaba español-paisa. Como yo algunos días.


-Es muy charro escucharte decir: charro- le contestó Catalina.




Así andamos, “parces”. Hablando idiomas híbridos… y perdidos. Todos perdidos. Buscando todos lo mismo en distintos lados.



Voy a ser extravagante para mi propio ser. Ya lo decidí.

Voy a ser fuera de lo normal para mis propias normas.


Porque allí es adonde me lleva el viento.


Mientras tanto lloro por el dolor y la añoranza, y por la fuerza que me llevó hacer fuerzas estos dos meses. Lloro y abrazo, y suelto, y me disfrazo. Y encuentro consuelo en saber que siempre hay “opción”.

Porque soy todo esto y no soy nada.


Ya no vivo para que la vida tenga sentido (¡Ya ni siquiera escribo para eso!).

Vivo porque el sentido de la vida es sentir.



Me encargué una caja de abrazos por Skype.

Me llega en diciembre.


 
 
 

Comentarios


MI VIDA EN UN RENGLÓN

© 2023 por NÓMADA EN EL CAMINO. Creado con Wix.com

bottom of page