top of page

-SALE "CONDUCTO"- DIJO LA DENTISTA

  • 25 jun 2015
  • 2 Min. de lectura

Entre un Ibuprofeno y un Paracetamol… me quedo con los dos juntos” pensé esta madrugada cuando el dolor de muelas me despertó de un tirón.

Anoche me molestaba, aunque no tanto.


Pero hoy… ¡¡Ufff, que dolor!!


Las muelas duelen como una ruptura en malos términos. Este dolor latente y punzante, simplemente no te da respiro. Está ahí, haciendo presión, incluso cuando está calmado.

¡Qué dolor más feo! ¡Sobre todo por lo inevitable!

Hasta que no se resuelva DE RAÍZ, sabés que no se te pasa…


20120128000049075.jpg

-Sale conducto- me dijo la dentista. Te juro que me pareció que lo disfrutaba…


Y, mientras esperaba que la anestesia haga efecto para darle paso a la carnicería que esos instrumentos de tortura en miniatura hacen, me puse a pensar en el dolor… y en qué postura tomamos para enfrentarlo.


Muchos se auto medican. Se llenan de analgésicos emocionales para no verlo directamente, y pretenden que una hada madrina venga y se lo remueva definitivamente mientras están jugando a que “todo está bien”. Para mí esa clase de gente es peligrosa. Porque si ni siquiera quieren lidiar con su propio dolor imagínate la “lavada de manos” que se hacen cuando causan dolor a alguien más.


Están los que consultan a un “especialista amigo”, pero no te sacan un turno al dentista ni que les pagues… Así que pululan por la vida buscando recetas mágicas –siempre externas y prácticas, obvio- para “resolver” la cuestión en sí, pero sin aceptar del todo que puede ser algo más grave y profundo.


Están, también, los que SI van al dentista, muy a su pesar. Y entre conservar la pieza dental y extraerla, eligen lo segundo. “Si algo te causa dolor hay que removerlo definitivamente” piensan. Y poco les queda con qué masticar…


¿Yo?... Yo estoy acá, con la boca abierta de par en par, media cara dormida, y una lima del tamaño de un alfiler saliendo y entrando de los conductos de mi muela en los que otrora había un nervio.

No tengo problemas con enfrentar el dolor. Un analgésico me viene bien de vez en cuando, sobre todo para tener la mente concentrada a la hora de descubrir de dónde viene.


-¿Ponemos una corona o un perno y una prótesis?- me pregunta ahora. Te juro que me parece que cada vez lo disfruta más…


Y esa misma es mi pregunta: Cuando algo que te causó tanto dolor finalmente murió y salió de tus conductos ¿Conservás la pieza vacía como un recordatorio de lo que fue y la preservás? ¿O preferís reemplazarla por una nueva -un poco de mentira- que va a cumplir la misma función que la original?


Todavía no sé bien cuál es mi postura…


¿Cuál es la tuya?


 
 
 

Comentarios


MI VIDA EN UN RENGLÓN

© 2023 por NÓMADA EN EL CAMINO. Creado con Wix.com

bottom of page