BRÚJULAS
- 13 jun 2015
- 2 Min. de lectura
¿Nunca te pasó que abriste un libro en la página que tenía el texto que justo necesitabas leer en ese momento?
¿Nunca te pasó que justo te cruzaste de casualidad con alguien que hacía siglos que no veías, y te contó algo revelador del pasado que cambió toda tu percepción del futuro?
¡A mi también!
Yo le llamo a esos momentos: “conexión con el universo”. (Si, si, ya se! Me puse re dramático. Pero… soy yo!!)
Es cuando parece que recibís las señales que necesitabas para saber que vas por el camino que se supone que tenés que ir. Es como jugar al tesoro escondido con esa “energía” que nos va guiando.
Todos necesitamos BRÚJULAS.
Algo que nos guíe. Y, aún cuando sabemos las decisiones que tenemos que tomar, esperamos un estímulo externo que nos dé seguridad. Esa seguridad que solo te dan las cábalas y demás.
¿Cuántas veces, en un momento de desesperación, pediste una señal? (a Dios, a TU Dios, a quien sea…)
¿Cuántas promesas absurdas hiciste a lo largo de tu vida, pidiendo por la salud de algún pariente, o por ese trabajo que tanto necesitabas? ¿No son las promesas la espara de una señal?
Las señales están por todos lados. ¡¡Hasta las comercializan!!
Hay libros que te dan respuestas. ¡Hay propagandas que te prometen arreglar todos tus problemas y tomar tus decisiones por vos al módico precio de $9,99! Hay horóscopos que hasta te dicen puntualmente lo que te va a pasar ese mismo día.

Si sos como yo: están las canciones y las películas, en las que revuelvo buscando señales sobre qué rumbo tomar. Buscando ejemplos. Posibilidades.
Y todo eso está muy bien.
Pero siempre obviamos el factor más importante de cualquier situación: el interno.
No importa cuál ni cuántas señales acumules en el día, la que decidas ver, la que te llame la atención, por la que te inclines finalmente, la va a estar eligiendo tu interior.
Esa es la verdadera BRÚJULA.

No se comercializa, no se lee, no podés ni siquiera escucharla funcionar.
Pero lo está haciendo... 24/7.

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