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SER O NO SER...

  • 19 may 2015
  • 5 Min. de lectura

…Esa es la cuestión…


Por eso la pregunta es simple, llegado el momento: ¿vas a VIVIR o vas a jugar a que estas viviendo?


Creo que toda mi vida soñé con viajar. A medida que la idea del Viaje fue gestándose en mi interior me volvieron a la mente recuerdos de montones de momentos de mi vida en que comentaba este sueño en voz alta.


Pero también soñaba con ser escritor. Soñaba con ser más aventurero, con no tener tantos límites, con ser desprejuiciado y seguro. Y soñaba con con sentirme realmente felíz.


Todos esos sueños se desvanecieron de a poquito a medida que fui creciendo, y que me fui haciendo carne de los sueños de mis viejos y de los valores de la ciudad en la que vivo. Fui a la facultad de Arquitectura porque mis viejos vieron que “dibujaba lindo”. Me sentí frustrado durante toda mi adolescencia por no ser el más flaco, ni el más canchero, ni el más… heterosexual de mi escuela. Me sentí más frustrado todavía durante mi vida adulta por no ser lo exitoso que se esperaba, por tener trabajos y no una carrera, por no tener la ropa más de moda, ni ir a los lugares más de onda, ni gastar mi plata en los artículos mas modernos.


Básicamente la pasé muy mal tooooodo este tiempo tratando de encajar en un modelo de vida que no me salía. No me salía porque no lo intentaba demasiado. ¡Y no lo intentaba demasiado porque NO era el tipo de vida que yo quería!


Como ya te conté, el viaje a Perú cambio por completo mis puntos de vista. Gracias a Dios que pasó, y este cambio empezó a marchar… Pero me costó mucho darme cuenta de eso. Y acá entra a la cancha el concepto de RESISTENCIA INTERNA.


Para esta altura ya cuento con 33 añitos, lo que no es poco para nuestra sociedad.

De mí (y de vos también, que estas leyendo, si contás la misma cantidad de primaveras que yo) a esta altura se espera que ya esté casado, con un bebé, una carrera en ascenso o un trabajo seguro, un departamentito a estrenar o un terrenito en alguno de los pueblos cercanos, un álbum con las fotos de las vacaciones que hiciste en Brasil el año pasado, un perro, un auto chiquito, al menos un tatuaje, y un montooon de ganas de decir: “ya viví, ahora me establezco”.


Ese no es mi caso. Mi vida tiene otro significado para mi, y también tiene otros tiempos. Siempre lo supe pero nunca pude ser del todo fiel a mi creencia porque estaba contaminado de todas las expectativas externas, y eso me infectó con el virus de la RESISTENCIA INTERNA.


Así que en mi “estado febril” no podía vivir a mi tiempo y con mis propios valores porque eso me iba a dejar pobre, marginado, socialmente fuera de tempo, y por añadidura: infeliz.


Suena bastante extremo, no? Pero eso es lo que le hacemos creer a nuestra cabeza...


La RESISTENCIA INTERNA está agarrada fuerte a tus talones. Te marca los pasos. Te llena de miedos. Te crea inseguridades.

La ves asomada en la esquina de tu foto de graduación. La ves pasar entre la multitud cuando cruzas una calle en el centro. Está sentada en el asiento de atrás, en el colectivo lleno, un día de lluvia, mientras vas al trabajo. Y justo en el momento en el que te animas a preguntarte a vos mismo, bajito: “¿Es esto lo que quiero de mi vida?” Ella salta desde el fondo y te grita al oído: ¡¡¡SIIII!!!! ¡¡¡¡O VAS A TERMINAR MUERTO DE HAMBRE, MARGINADO, SOLO, Y POR AÑADIDURA: INFELIZ!!!!


En algunos aspectos es buena, porque te enseña sobre disciplina y compromiso. Pero la mayoría de las veces esa disciplina y compromisos te terminan convirtiendo en una copia más del modelo post-progreso del tercer mundo. O sea, una copia, un calco más.


Ahora bien, la RESISTENCIA INTERNA es un aspecto adquirido de la vida temprana que viene asociado a responder a una EXPECTATIVA EXTERNA. Y, como todo aspecto adquirido, es muy difícil de erradicar. Aún cuando creas que saliste del modelo de “Los calcos” seguramente seguirías utilizando tu RESISTECIA INTERNA para privarte la posibilidad de realizar otro sueño.


Ya es bien sabido que psicológicamente necesitamos tener siempre algo que nos falte, una meta por alcanzar, y una fuerza que nos aleje de ello. Necesitamos esa lucha constante porque en esa insatisfacción se esconde el verdadero deseo, la verdadera fuerza de vida. Así que, como ves, acá la verdadera destreza es saber identificar si te estas resistiendoo no a vivir la vida que queres, a ser quien verdaderamente sos. Si vas a escuchar o no a todas esas voces internas alimentadas por las EXIGENCIAS EXTERNAS.


¿SOS quien queres ser? ¿Estas VIVIENDO la vida que queres vivir? ¿O preferís olvidarlo todo y convertirte en otro engranaje, en otra pieza más de relojería?

Cada 10 personas que hacen “lo correcto” hay una que hace “lo incorrecto”. Y por lo general es esa persona la que detona los grandes cambios en la sociedad. Ahora te pregunto: ¿No es esa otra pieza importante del reloj?


¿No crees que poder compartir tu felicidad, genuina, sea más importante para vos y para tu entorno que hacer siempre lo sensato y lo seguro?


La autenticidad tiene un alto costo. Es un camino difícil, doloroso y muchas veces solitario para emprender. Seguramente no necesitas renunciar a tu trabajo y salir de viaje por el mundo para conseguirla. No tenes que raparte la cabeza y mudarte a un templo en el Tíbet. No tenes que dejar de pagar los impuestos y decidir que vas a vivir de la caza y de la pesca. No tenes que dejarle de hablar a tus viejos ni pelearte con todos tus amigos. Pero sí tenés que hacer el esfuerzo de sacudirte de los talones de vez en cuando las RESISTENCIAS INTERNAS. Tenes que dejar de escuchar a las voces que te amenazan con una vida de pobreza, marginidad, soledad e infelicidad si no seguís los cánones que te pautaron en tu entorno. ¡Que nada te aleje de tu camino de autodescubrimiento y desarrollo personal una vez que lo decidas emprender! Aun cuando no coincida con los tiempos y formas de los demás. Especialmente cuando no coincida con los tiempos y formas de los demás.


Desafíate a cruzar las barreras de tus limitaciones para empezar a vivir tu vida. Pero tenete paciencia y compasión. Esa es una de las lecciones que más me cuesta aprender, pero es quizás la más importante.



No me puedo medir con la misma regla o el mismo reloj que los demás, porque no me pasan y no me interesan las mismas cosas que a los demás.



Alomejor nunca me termine de establecer. Alomejor nunca tenga un auto chiquito ni fotos de Brasil. Alomejor nunca tenga un hijo. Y eso está bien. ¡Está bien! Nadie puede decirme que no estoy viviendo la vida de la manera correspondiente porque nadie más que yo está viviendo mi vida. Nadie más que yo sabe lo que es importante para mi. Nadie más que yo va a sentir la tristeza que me causan las cosas que me son ajenas, ni la alegría que me causan las cosas que me son genuinas.


¡VIVIR tu vida a tu manera es lo correcto!


Siempre y cuando sea autentico.


Yo elijo “SER”


¿Vos?


 
 
 

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